lunes, abril 29, 2019

Moto GP amèrica gana rins!


El sueño americano de Rins

Tenía que ser en Estados Unidos, pero, claro, para eso tenía que haber 'permiso' de Marc Márquez. Y eso, lo imposible, pasó. El ilerdense, el imbatido, el de las seis victorias, el que iba líder con cuatro segundos de renta, se lo dio con su caída. Y Álex Rins pudo estrenarse como ganador en MotoGP."I have a dream" (Yo tengo un sueño), es la famosa frase de Martin Luther King, quien, por supuesto, tiene calle propia en Austin. Pues Rins también tenía el suyo: ganar a los mejores del mundo sobre dos ruedas. "Esto lo he soñado muchas veces", admitía después, oliendo a prosecco y con una sonrisa de oreja a oreja. Y, en esa ensoñación, estaba batir en un duelo hasta la última vuelta a Rossi. "Me siento al máximo, es que he ganado a Valentino, que era mi ídolo de niño", soltaba en pleno parque cerrado, justo después de recibir la sincera felicitación del aludido, que no se rindió hasta la curva postrera. Todo con 40 años. Hay 17 años de diferencia entre ambos. El de Tavullia no escatimó elogios. "Álex se lo ha merecido, pilotó muy bien", decía con deportividad.Tenía que ser en Estados Unidos porque el barcelonés tiene un idilio declarado con este país. Su primera victoria en el Mundial, en 2013, fue precisamente en este trazado, el de las Américas. Entonces, aquello quedó ocultado por otra victoria, la de Marc Márquez, que también fue su primer triunfo en la clase reina y le convertía en el más joven ganador en MotoGP en toda la historia. Ahora ha sido él quien ha dejado en la sombra al de Cervera. Álex igualmente se estrenó en Moto2 en la instalación texana, en la que era sólo su tercera carrera en la categoría. En total, el catalán tiene cinco triunfos en la nación de las barras y estrellas, pues en Indianápolis logró otras dos. "Me gusta América", reconoció.

El de Nou Barris desveló que pensó en todo esto en los días previos. "Ya tuve una anécdota. Al llegar, pensé: 'En 2013 gané, en 2016 volví a ganar aquí'. No se lo dije a los japoneses, pero lo pensé", manifestó en DAZN. Rins sólo estuvo un año en Moto2. Saltó a MotoGP con Suzuki y probó el desazón de las lesiones, como en Austin, en 2017, donde no pudo correr después de romperse el radio y el cúbito izquierdos. Pero el de Barcelona no cejó. Muchos decían a los japoneses que se habían equivocado con su fichaje, que no debieron rechazar a Zarco para contratarle a él. Pero, poco a poco, sin hacer ruido, se hizo con el mando en la escuadra nipona. Pudo con el jefe de filas, Iannone, y ya marcaba el desarrollo en 2018.Para este curso, él es la referencia. Hizo un gran final de curso pasado y la montura va a más. "El objetivo es lograr una victoria", se hartó de repetir en pretemporada, viendo los buenos resultados en los test y después de haberla acariciado en distintas ocasiones. En Qatar ya mostró más ambición. "Es obvio que quiero ganar el título, el que diga que no que se dedique a las canicas", lanzaba en la antesala del comienzo de un Mundial igualado. Tras ganar en Texas, ya se corta aún menos. "Los resultados lo están demostrando. Si estamos listos, ¿por qué no? Llegamos a Europa a circuitos que me gustan", exponía.El ejemplo lo tuvo cerca en Austin. En el antepodio se encontró con Kevin Schwantz, campeón con su marca, en 1993 y un mito para cualquier aficionado al motociclismo de este planeta. El texano le abrazó emocionado. "Fue un feeling increíble, no se puede explicar", dijo Álex.En el gran premio también estuvo Kenny Roberts Junior, el último en lograr la corona para los de Hammamatsu. Eso fue en el 2000. Demasiado tiempo. "Claro que hay que contar con él para el título", decía Valentino haciendo que Rins se pusiera rojo. El sueño americano se hacía realidad. Pero le quedan otros por materializarse.

https://www.marca.com/motor/motogp/gp-americas/2019/04/15/5cb3a2efca4741fb268b4604.html

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